Resultados Tejiendo Futuro desde los residuos - 2025
Tejiendo Futuro desde los Residuos” es un proyecto de investigación y creación artística interdisciplinaria, impulsado desde el Laboratorio de Investigación y Creación en Artes UMBRAL, que aborda la crisis de los residuos en Bolivia desde una perspectiva feminista y situada. El proyecto pone en el centro las vidas de las mujeres ecorecolectoras, cuya labor sostiene silenciosamente el funcionamiento de nuestras ciudades, aun cuando permanece sistemáticamente invisibilizada por las políticas públicas, la sociedad y el Estado.
Este no es un proyecto sobre basura, sino sobre cuerpos que resisten, que cargan el peso de nuestro consumismo y de la crisis climática. Por ello, nuestra metodología se basa en la investigación participativa: no trabajamos sobre las mujeres recicladoras, sino con ellas, co-creando narrativas que honren sus historias, su trabajo y su resiliencia.
El proceso se desarrolló en tres nidos creativos complementarios.
El Primer Nido, la Residencia de creación Documental Audiovisual, nos permitió trabajar junto a mujeres ecorecolectoras en Cochabamba, generando 3 documentales que registran sus trayectorias, saberes y luchas cotidianas.
El Segundo Nido, el Laboratorio de Animación Tradicional, produjo 3 cortos animados basados en sus historias, explorando las relaciones entre cuerpo, desecho y territorio desde lenguajes visuales sensibles y poéticos.
El Tercer Nido consistió en talleres itinerantes realizados en cuatro ciudades, donde se articularon lenguajes como video-danza, noise box con materiales reciclados, composición interdisciplinaria, creando redes territoriales sensibilizadas y potenciando un pensamiento artístico crítico.
Este año fue profundamente expansivo. Cada vez que parecía que terminábamos una fase, se abría un nuevo mundo de posibilidades. Haciendo honor a nuestro nombre, hemos estado cruzando umbrales constantemente: del diagnóstico a la creación, de lo documental a lo animado, de lo visual a lo sonoro, de crear desde el desecho. Este movimiento nos mostró cuánto más falta por hacer, cuántas puertas se abren cuando el arte se encuentra con la urgencia social, cuánta sed hay de mirar distinto la basura y quienes trabajan con ella. También nos obligó a discernir qué podemos sostener como colectivo y qué necesitamos compartir con otros espacios y personas para que continúe.
El cuarto objetivo —difundir la experiencia de los nidos y talleres a través de una obra final que integre narrativas sobre la problemática de los desechos— está comenzando a gestarse. Ya no es una intención en el papel sino un proceso vivo que empieza a tomar forma. Los materiales existen: los documentales, los cortos de animación, las piezas sonoras, el registro fotográfico, esta misma bitácora. Ahora comienza la fase de sistematización profunda, de articulación de todos estos materiales en una obra que pueda seguir circulando como herramienta educativa y de sensibilización. Una obra que no sea solo un archivo de lo hecho, sino una invitación activa a que otros se sumen, repliquen, transformen, continúen.
Nuestro tercer nido está en expansión. Los talleres itinerantes generaron tal repercusión que comenzaron a abrirse invitaciones en otros territorios, espacios que quieren acoger los talleres, artistas que quieren colaborar, comunidades educativas que solicitan los materiales. Lo que imaginamos como un cierre de fase se reveló como un inicio: el inicio de una circulación más amplia, de una red que se teje sola, de una multiplicación que ya no depende únicamente de nosotras. Esto nos emociona y nos desafía. Algunas cosas ya las estamos integrando a nuestra agenda para 2026, otras las estamos compartiendo con personas y espacios que podrían continuarlas. Así seguimos: intentando que lo que nos conmueve circule y se multiplique.
El 2026 nos espera con preguntas y posibilidades. ¿Cómo sostenemos lo construido mientras seguimos abriendo nuevos caminos? ¿Cómo sistematizamos sin fosilizar? ¿Cómo cerramos ciclos sin cerrar puertas? ¿Cómo seguimos tejiendo futuro desde los residuos cuando el presente nos exige tanto? No tenemos todas las respuestas, pero tenemos certezas: que este proyecto nos transformó profundamente, que las mujeres ecorecolectoras merecen todo nuestro reconocimiento y acompañamiento sostenido, que el arte es herramienta política potente, y que no hay autonomía posible si la otra está mal. Seguimos aquí, cruzando umbrales, tejiendo redes, haciendo visible lo invisible. Porque las mujeres que trabajan con nuestra basura no son invisibles. Están aquí. Resistiendo. Y nosotras también seguimos.
